Últimamente, cada vez son más las reuniones con clientes, compañeros del gremio y hasta amigos en las que me plantean hasta qué punto la figura de un influencer puede ayudarles a vender su producto. Cada vez que escucho esta palabra, echo a temblar porque ¿qué es para ti un influencer y en ese momento mi imaginación echa a volar?.

Evidentemente no entenderá lo mismo por influencer un fabricante de automóviles que una marca de productos de cosmética o un afilador de cuchichos, y mucho menos un cliente del ámbito de la administración pública o cualquier gran empresa que ya en el siglo pasado tenía claro que una constante en su estrategia de comunicación debían ser los “líderes de opinión”.

El término influencer emerge ahora cargado de connotaciones que, si eres de la generación Y, la de los llamados milennials, o Z, que les pisa los talones y ya espera a su sucesosara, seguramente te parecerán positivas y quizás hasta estés planteándote matricularte en la universidad para cursar un grado en esta materia.

Si eres de los que empezaste a interesarte por esto de la comunicación en el siglo pasado, estudiaste los orígenes del lobby, del inglés ‘vestíbulo’,  o simplemente viste la película “Gracias por fumar” (Thank you for smoking, Jason Reitman, 2006) https://es.wikipedia.org/wiki/Gracias_por_fumar, sabrás que ésto de los influyentes es más antiguo que internet. Solo que antes eran sencillamente “personas con capacidad de influir que realizan acciones dirigidas a promover decisiones favorables a los intereses un sector concreto o actividad”. ¿No es algo así lo que consigue Chiara Ferragni cuando consigue que te compres sus vaqueros?. (Por cierto que antes de los likes también fue una chica normal, si no te lo crees te dejo este artículo de El País,Chiara Ferragni: de hacerse fotos frente al espejo a ser la primera ‘influencer’ https://elpais.com/elpais/2017/10/25/gente/1508934208_129932.html

Aunque personalidades como ella evitan hacer públicas sus tarifas, sabemos que un post en Instagram donde una marca se anuncia con una top blogger cuesta entre 3.000 y 21.000 euros. Por supuesto, estas cifras se reducen y ajustan en función del alcance nacional o local del influyente empleado.

Detrás de estas técnicas de marketing de afiliación hay todo un universo para la generación de contenidos que impacten directamente en tu público objetivo. Pero, cuidado, también hay infinidad de pretendientes a influyente con los que las marcas deben aprender a lidiar (aquí otra lectura recomendada: ‘Los hoteles españoles se hartan de los ‘influencers’ que quieren viajar gratis’ https://www.elconfidencial.com/empresas/2018-01-28/influencers-gratis-hoteles-restaurantes-hartos_1512183/)

Si, aún con todo, quieres o necesitas un influencer para tu estrategia, aquí van algunos consejos:

  1. Antes de diseñar tu estrategia o campaña decide con qué personas quieres contar para tu promoción y cuál es tu presupuesto. No es lo mismo el poder de prescripción de una de las blogueras de belleza más influyentes de nuestro país que optar por instagramers locales.
  2. Asegúrate de que tu marca es afín al influencer. Esto es, si un youtuber prescribe sobre moda pero tú vendes cuchillos, no te sirve.
  3. Analiza la repercusión que generan sus publicaciones. Si una persona no genera una gran repercusión en su comunidad, no te sirve, en cambio puede funcionar mejor una persona con menos seguidores pero que tiene una gran repercusión con  comentarios, favoritos, retuits o me gustas.
  4. Valora el compromiso que esté dispuesto a adquirir. Establece relaciones más personales con tu influencer y acuerdos que garanticen cierta exclusividad dentro de tu sector o lo terminarás viendo hasta en la sopa.

Cuida que el contenido se ajusta a la imagen que quieres proyectar. Los influencers funcionan como una extensión de tu marca, por eso es  importante comprobar que el contenido que esté compartiendo sea de calidad y se ajusta al mensaje e imagen que necesitas trasladar.

Irene Maeso

Directora de Negocio y Nuevos Proyectos