Cambiar la mirada y evitar el lenguaje sexista… Los medios de comunicación no podemos ser ajenos a esta necesidad. Como potentes transmisores de estereotipos, desde la profesión periodística tenemos que ponernos las pilas a la hora de modificar algunos comportamientos automatizados que contribuyen a perpetuar la desigualdad entre hombres y mujeres.

No es complicado encontrar en la red cientos de guías de lenguaje inclusivo para orientarnos. Por tanto, es cuestión de actitud. Las palabras comunican nuestro modo de ver el mundo, nuestro pensamiento, y evitar transmitir ideologías sexistas o discriminatorias está en nuestras manos.

Leemos todos los días titulares ofensivos para las mujeres que se centran en su estado civil, su edad o su apariencia, cualidades que habitualmente no se subrayan en los hombres. Un estudio elaborado por Cambridge University Press, en el marco de los pasados Juegos Olímpicos de Río, analizó más de 160 millones de palabras usadas para hacer referencia a mujeres y hombres y a pesar de que ellas constituyen el 45% de los participantes, ellos se mencionan tres veces más. Pero no solo reciben menos atención informativa, sino que las palabras más comunes empleadas para hablar de ellas son “mayor”, “edad”, “embarazada”, “casada” y “soltera”.

El periodismo es poderoso y tenemos en el lenguaje, ya sea oral o escrito, la posibilidad de impulsar el cambio social hacia la igualdad. El lenguaje no es estático, evoluciona con el tiempo y la cultura. Y ahí radica el importante papel que deben asumir los periodistas, medios y comunicadores a fin de construir desde su labor, con respeto y dignidad, una imagen integral de la mujer.

El lenguaje inclusivo

Sin duda, el año 2018 pasará a la historia por ser el año de la visibilidad de la lucha feminista. La sociedad ha de incluir en su lenguaje palabras y términos que reflejen los movimientos y cambios que se están produciendo alrededor de las mujeres. Palabras que reflejen su presencia en todos los ámbitos profesionales, que aludan a sus capacidades y que no hagan referencia a una imagen estereotipada, que perpetúa roles y conceptos que nada tienen que ver con el tratamiento igualitario al que debemos aspirar.

La actualidad nos plantea a gritos la necesidad y el desafío de mirar con otros ojos las diferentes realidades que nos rodean y a cuestionar y a plantear otras formas de comunicar que contribuyan a una mayor igualdad y a construir activamente un mundo mejor.

Como profesionales de la comunicación la responsabilidad también es nuestra.

Los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo

– Ludwig Wittgenstein, filósofo

Por si quieres consultar: guía gratuita de lenguaje no sexista de Oxfam Intermón

Leticia González

Consultora de Comunicación