Hace ya casi un año que muchos recibíamos en nuestros grupos de Whatsapp o a través del correo un video con un mensaje muy potente, y con unas buenas dosis de cabreo y de mala leche, contra la inacción de nuestros dirigentes frente a los desafíos que plantea el cambio climático.

Indiana Jones
Indiana Jones

El personaje en cuestión era nada más y nada menos que el héroe de muchos de nosotros durante la infancia y la adolescencia (y por qué no decirlo, también de nuestra edad adulta), el mismísimo Indiana Jones en persona (vale, también es Han Solo, pero eso es harina de otro costal).

Harrison Ford alzaba la voz en la Cumbre Mundial de Acción contra el Cambio Climático celebrada en San Francisco en septiembre de 2018 para decir alto y claro: “¡Dejad de darle poder a la gente que no cree en la ciencia!”. Y lo decía ante un panorama muy desolador en el que, a pesar de que la ONU ha fijado el año 2030 como límite para evitar que se produzca una catástrofe climática global irreversible, estamos muy lejos de evitarlo.

Este video inspirador me llevó a pensar cuál es el papel que juega la comunicación en esta lucha, cada vez más titánica. Desde cualquiera de nuestros ámbitos de acción y ante fenómenos contrarios a la evidencia científica como los movimientos antivacunas, el terraplanismo o el propio negacionismo del cambio climático, los profesionales podemos ser cruciales para agitar conciencias y animar a la población a pasar a la acción.

Actualmente, la comunicación de esta emergencia global está normalmente enfocada hacia las decisiones que se toman en política internacional, pero no tanto hacia las evidencias de numerosos estudios científicos que arrojan datos preocupantes y desoladores.

Los efectos del calentamiento global no solo tienen un impacto sobre los ecosistemas, sino que también hacen aumentar el hambre y las migraciones en todo el mundo y esto, además de tener que contarlo , hay que saber contarlo.

Un buen uso del lenguaje por parte de los comunicadores en sus mensajes puede retrasar o impulsar la acción política contra esta crisis climática. Así de poderosa es la palabra. Porque el lenguaje no solo expresa realidades, sino que condiciona nuestra manera de pensar y de actuar.

El periódico The Guardian, todo un referente mundial de periodismo con mayúsculas, ya ha anunciado a sus lectores que dejará de hacer uso de la expresión “cambio climático” para empezar a referirse a este fenómeno como “crisis climática”. No se trata de un cambio menor. El uso de un lenguaje más contundente por parte de los medios es una demanda histórica de la comunidad científica.

Además de este significativo enfoque, el periódico ha anunciado otros cambios en la terminología utilizada en torno a este asunto:
  • Crisis / Desastre / Colapso / Emergencia climática por Cambio climático.
  • Calientamiento global (Global Heating) por Entibiamiento global (Global Warming).
  • Vida salvaje por Biodiversidad (cuando sea posible)
  • Poblaciones de peces por Reserva de peces
  • Negacionistas del clima por Escépticos del clima.

Aunque en el diario no han prohibido su uso, su redactora jefa, Katharine Viner, reconoce que la expresión “cambio climático” suena bastante pasiva, porque no hay que olvidar que lo que los científicos anuncian es una catástrofe para la humanidad si no hacemos nada para evitarla.

Metidos en harina, y como aportación personal, añadiría que expresiones como “salvar el planeta” tampoco resultan del todo acertadas. No está en juego la supervivencia del planeta, que nos sobrevivirá a todos, sino la vida del ser humano en la tierra. Nos jugamos nuestra propia existencia como especie.

Ojalá tuviéramos un Indiana Jones que pudiera él solito librar su última cruzada contra la crisis climática, pero esto, me temo, es una tarea de todos. Saca el héroe que llevas dentro y hazle caso a Indiana Jones, anda.

Judith Guzmán

Consultora de Comunicación